PROMO66 LICEO GUATEMALA

martes, marzo 06, 2007

La crisis social de la Edad Media en España






Las dificultades afectan sobre todo a la masa social, incapaz de hacer frente a las penurias y al alza de precios. La reacción suele ser la desesperación, provocando desórdenes sociales o el refugio en lo trascendente. Hay un ambiente general muy tenso, los grupos sociales toman conciencia de su identidad y luchan encarnizadamente entre sí. Por un lado, están los problemas étnico-religiosos y por otro las luchas entre diferentes comunidades sociales. Los poderosos, que también sufrieron los rigores de la crisis, aprovecharon las circunstancias para presionar aún más a los grupos más indefensos y reforzar su posición en la sociedad. Para ello desempolvaron antiguas costumbres feudales, ya olvidadas por lo duras que resultaban, es lo que denominamos malos usos señoriales o malfetrías.

El antisemitismo

Las minorías religiosas son continuamente atacadas. Tradicionalmente se viene considerando que en la España medieval, y hasta el siglo XIV, cristianos, judíos y musulmanes habían convivido pacíficamente en un clima de tolerancia religiosa. Sin embargo, todo parece indicar que se daba una auténtica segregación racial. Cualquier adversidad podía provocar conflictos, como así ocurrió.




A ti, marrano, puto
que eres y fuiste judío,
contigo no me disputo,
que tienes gran señorío;
...
«El águila es de San Juan
y el castillo, el de Emaús,
y en la cruz puse a Jesús
siendo yo allí capitán». A ti, fraile, perro, moro
de la casa de Guzmán,
¿por que cantas en el coro
las leyes del Alcorán?

Dícenme que siendo viva
tu mujer doña Francisca
te casaste a la morisca
con doña Isabel de Oliva.



Banderías y "Malos usos" señoriales

En otro orden de cosas, la oligarquía urbana, donde existía, se aproximó a los intereses de la nobleza y se puso en contra de la plebe. La respuesta de la masa social pobre era el de la revuelta urbana, por ejemplo, las banderías de las facciones ricas y pobres de Barcelona, conocidas con los nombres respectivos de la Biga y la Busca entre 1436 y 1458:


  • La Biga era el grupo de clase alta burguesa, importadores de tejidos de lujo, que a sí mismos se llamaban «ciutadans honrats» y dominaban los organismos de gobierno de Barcelona; éstos deseaban liberalizar el comercio y monopolizar el gobierno urbano.
  • Enfrente, la Busca, artesanos acomodados (menestrales y obradores) partidarios del proteccionismo comercial, para salvar sus negocios, y deseosos de compartir el poder municipal.


Behetrías

Las Behetrías eran comunidades de campesinos que, no siendo libres, tenían derecho a pactar su encomienda a un señor de su elección, llegando a un acuerdo sobre las condiciones de su servidumbre.


Malos usos

Las Malfetrías son los crímenes de los nobles contra el pueblo llano, pero lo más común era recurrir a los "malos usos" ya abandonados por inhumanos y contrarios a la justicia tanto consuetudinaria como la de las Siete Partidas. En la corona de Castilla estas tropelías son incontables, algunas de ellas muy sangrientas. Entre las más destacadas podemos citar la de Palencia (única gran ciudad castellana sometida a un señor). En el año 1315 los palentinos se levantaron contra su obispo por los abusos; como no cesaban, llegaron a apresar al obispo y a maltratarle; cuando pudo escapar, pidió justicia al rey Alfonso XI y éste condenó a muerte a 30 ciudadanos. Parecido fue el episodio de Paredes de Nava, villa de realengo entregada por Enrique II a su cuñado. Pero los campesinos, aferrados a su libertad, asesinaron al nuevo señor en 1371, por supuesto que la represión del rey fue durísima. Así podemos seguir con Benavente en 1400, el valle de Buelna en 1426, Salamanca en 1453, Tordesillas en 1474...



Banderías

«Guerras e males, en tanto grado, que en el tiempo de los Bandos hovo muchas muertes de hombres e muchos males que causaban»[5]

«Guerras e males, en tanto grado, que en el tiempo de los Bandos hovo muchas muertes de hombres e muchos males que causaban»


A la oligarquía urbana sin título de nobleza eran los llamados "Hombres buenos". Estos burgueses adinerados se unían a la nobleza para medrar, actuando en contra el pueblo llano, es decir, "las gentes del Común". Debido a la crisis generalizada, los campesinos huían del campo a refugiarse en las ciudades. Pero, como no tenían oficio reconocido formaban un grupo de asalariados cuasi marginado llamado "Gente menuda". Muchas veces, las contradicciones provocadas por la crisis (inflación, ruina, desempleo, mendicidad), colocaban a los "Hombres buenos" al lado de la nobleza y contra las "gentes del Común" con el objeto de controlar el poder de las ciudades y villas de realengo. Así, muchas ciudades y comarcas se polarizaban, como hemos visto que ocurrió en Barcelona con la Biga y la Busca; pero antes se enfrentaron los Guix y los Ametller. En Vic los Nyerros luchaban contra los Cadells; en Zaragoza los Lunas contra los Urreas y en Valencia los Centelles contra los Villaraguts...


Hermandades

Las Hermandades son asociaciones de campesinos autorizadas por la corona y destinadas a la defensa de intereses comunes; a menudo, a estas hermandades se unían también nobles y burgueses por motivos personales. La Edad de oro de las hermandades es el reinado de Enrique IV de Castilla. La hermandad más relevante de este periodo es la que surgió en Galicia con el nombre de Hirmandade, cuyos campesinos acabarón descontrolándose provocando varias oleadas revolucionarias conocidas como Revueltas hirmandiñas. Hay hirmandades gallegas desde mediados del siglo XIV, aunque las más activas son del siglo XV, su objetivo era acabar con los...:

“muitos roubos, furto e omisios e mortes de homes e males e quebrantamientos de camiños e outras forças.” (para destruir fortificaciones nobiliarias) "para derribarlas, porque dezían que de las dichas fortalezas se facían muchos males, porque robaban y tomaban a los homes y los prendían"

A la lucha se unieron hidalgos, nobles clérigos, ciudades enteras y, sobre todo, campesinos. La organización hirmandiña fue modélica: con sus propios batallones de cien hombres, llamados cuadrillas, destruyeron más de 130 fortalezas feudales. El propio rey utilizó a los hirmandiños para socabar el poder de la oposición nobiliaria favorable al infante Don Alfonso (su rival). A partir de 1467 la nobleza se alejó de Galicia hasta la derrota de los hirmandiños a manos del obispo de Santiago de Compostela Alonso de Fonseca al mando de una coalición castellano-potuguesa en 1469, mientras eran abandonados por el rey a su suerte.


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