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viernes, junio 27, 2008

LOS MIGRANTES: SERES HUMANOS SIN PROTECCIÓN

Factor Méndez Doninelli.
Guatemala, 24 junio 2008.

Estas razones no sólo caracterizan la migración de Estados pobres a ricos, las condiciones de pobreza alimentan también los movimientos de personas de países en desarrollo, hacia otros donde las perspectivas de trabajo parecen, mejores.



Apenas comenzando el siglo XXI y de nuevo hay signos xenófobos que amenazan a la humanidad, sean expresados por la construcción de muros para impedir el paso de emigrantes como en los Estados Unidos de Norteamérica o por el endurecimiento de leyes en los países centrales que criminalizan la presencia de personas de otras nacionalidades, como es el caso de la Unión Europea que recién aprobó una legislación en ese sentido.

Cabe recordar a esos gobiernos que el fenómeno de la migración social no es un producto del presente siglo, que desde que apareció el trabajo asalariado hace bastante tiempo atrás, millones de mujeres, hombres, jóvenes, niños y niñas, han abandonado sus tierras de origen para ir a buscar trabajo en otros lugares y ayudar a mejorar su calidad de vida. En la actualidad, la diferencia es que el número de trabajadores migratorios es mayor que el de cualquier otro período de la historia de la humanidad. Millones de personas que ahora se ganan la vida o buscan trabajo en otro país, llegaron como extranjeros a los Estados donde residen. Hoy día se puede afirmar que no hay ningún continente ni región en el mundo, que no tenga un contingente de trabajadores migratorios.

¿Porqué la obligación de emigrar?
Casi siempre son las condiciones estructurales como la pobreza, la falta de oportunidades y la incapacidad para ganar o producir suficiente ingreso, para la propia subsistencia o la de la familia, las principales causas que provocan el movimiento de seres humanos de un Estado a otro en busca de trabajo y de oportunidades que ayuden a mejores condiciones de vida.

Estas razones no sólo caracterizan la migración de Estados pobres a ricos, las condiciones de pobreza alimentan también los movimientos de personas de países en desarrollo, hacia otros de condición similar, pero donde las perspectivas de trabajo parecen, mejores.

Hay otras causas sociales que también se relacionan con la migración al extranjero en busca de trabajo. Verbigracia las guerras, los conflictos armados o civiles, la inseguridad o la persecución por razones de discriminación racial, origen étnico, color, la religión, el idioma o las opiniones políticas, contribuyen a provocar el movimiento migratorio de personas.

La región de Centroamérica no es ajena al fenómeno migratorio, el cual se presenta con mayor frecuencia en dos principales modalidades, la migración circulante temporal de un país a otro para volver a su lugar de origen y la migración permanente, con el ánimo de instalarse definitivamente en otro país. En la Centroamérica actual, a las causas sociales mencionadas, se agrega otra al proceso migratorio y es la que se desprende de los efectos catastróficos provocados por fenómenos naturales, como inundaciones, sequías, huracanes, terremotos, que provocan la migración de vastos contingentes poblacionales, especialmente de nacionales de los países más devastados hacia los que ofrecen mejores condiciones y perspectivas.

La gran debilidad del emigrante: ignorar sus derechos.
Cuando se desplaza, la gran mayoría de trabajadores migratorios no recibe información suficiente del país de destino, y por lo general, está mal preparada para hacer frente a la vida y al trabajo en otro Estado. La mayoría de estas personas no conoce acerca de la protección de sus derechos humanos y de las libertades fundamentales que les garantizan los tratados internacionales y las leyes nacionales del país receptor.

Por ello es que los gobiernos de los países ricos, estiman que el emigrante siempre es un extranjero y sujeto de sospechas o de despertar hostilidades en las comunidades donde vive y trabaja. En la mayoría de los casos, los trabajadores migratorios son económicamente pobres y comparten los problemas –económicos, sociales y culturales- de los grupos menos favorecidos de la sociedad del Estado que los acoge.

Migrar es un derecho humano y en esa dimensión, los Estados y los gobiernos expulsores y receptores deben reconocer esos derechos y respetarlos. Mientras que esto ocurra, los migrantes seguirán siendo una población desprotegida.

1 Comments:

  • excelente articulo Kalifa,,, no lo habia leido,,, ya el mundo deberia de ser libre y trasladarse donde los huevos le de a cada uno,,,porque para comercio si hay globalizacion y para otros intereses lo apoyan ,,, pero para los recuros mas importantes que se tienen y que son los mas valiosos como son los seres humanos ,,no ,, cerotes,, salute pepe
    *perdona mi italiano

    Pepe Muñoz

    By Blogger Promo66, at 8:56 p.m.  

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