PROMO66 LICEO GUATEMALA

sábado, agosto 29, 2015

HOMENAJE A JORGE ERNESTO "CHARAMILA" FUENTES AQUECHE

Estimados amigos:

Con mucha pena, tengo que comunicales el fallecimiento de nuestro buen amigo y compañero JORGE ERNESTO FUENTES AQUECHE, ocurrido el día de hoy por la mañana (28 de Agosto de 2015).
La noticia me la comunicó Juan, su hijo, quien también me dijo que estaba haciendo los arreglos para el traslado  nos informaria del lugar en cuanto lo hayan definido con la familia.

Elevemos una oración por el descanso de su alma.

La Pulga.
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Mientras la vida sigue su curso, los acontecimientos nacionales nos hacen difícil pensar en algo más  que en el futuro cercano de Guatemala. Qué gran interrogante.

En tanto, en una cama de hospital yace Jorge,  ignorante de lo que para  él  son en este momento  puras banalidades, tendido inmóvil y respirando con dificultad. Esclavo del rítmico impulso de una máquina que inyecta y succiona aire a sus pulmones y una aguja que lo alimenta con  medios líquidos... a punto de iniciar su cuenta regresiva.

Quisièramos ayudarlo, hacer algo más por él, pero no podemos mas que rezar y confortar a su familia. Su situación nos invita a reflexionar sobre un amigo que se va despidiendo poco a poco, y al que siempre recordaremos, con sus cualidades y defectos, como a un gran ser HUMANO.

Pero conociendo a Jorge, creo que no querrá que lo recordemos con tristeza, sino mas bien con una sonrisa ... o mejor,  si es con una sonora carcajada, estruendosa e irreverente, como ha sido su vida.

Quiero compartirles hoy una de sus cartas ya publicada en este foro anteriormente, pero que vale la pena recordar. Destila ironía punzante y argumentaciòn precisa, pero también invita a reír ante tales ocurrencias, y la acompaño de  los comentarios que le hicieron algunos compañeros.

Saludos

La Pulga.
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Carta que en mi calidad de ciudadano envío al pastor Dr. Jorge H. López de la Frater de la Roosevelt. 

Hace algunos meses, hubo una encendida polémica –habitual siempre que  se  mezclan temas de religión y homosexualidad, donde cada persona interpreta lo que dice la Biblia de una manera distinta– y los evangélicos la emprendieron contra las personas homosexuales.  

El pastor de la Fraternidad de la Roosevelt se permitió afirmar –en su mensaje del domingo pasado a los fieles de su rebaño–, que la homosexualidad es una abominación, ya que así lo indica la Biblia en el  Levítico,  versículo 18:22 y, por tanto, no puede ser consentida bajo circunstancia alguna.  

Por lo anterior, en mi calidad de ciudadano y de cristiano me permito dirigir al Hermano Jorge López la siguiente carta abierta que expresa mi sentir y, simultáneamente, cita pasajes de las Sagradas Escrituras que llaman a la reflexión previa a la acción.  

Estimado Hermano López: 

En primer lugar, le doy las más efusivas gracias por dedicar tantos esfuerzos a educar a la gente en la Ley de Dios misericordioso.   

Yo mismo he aprendido muchísimo de sus prédicas  e intento compartir mis conocimientos con todas las personas como me es  posible. Por ejemplo, cuando alguien intenta defender el modo de vida homosexual, me limito tan sólo a recordarle  que el Levítico, en su versículo 18:22, establece  claramente que la homosexualidad es una  abominación.  

Sin embargo, mi apego a la Sagrada Palabra me obliga a necesitar algún consejo adicional de su parte respecto a algunas otras leyes bíblicas y cómo  cumplirlas:  

1.- Me gustaría vender a mi hermana como esclava, tal y  como indica el Éxodo, 21:7. En los tiempos que corren, y dados los altos índices de la inflación, ¿qué precio calcula usted que sería el más adecuado?  
2.- En Levítico, 25:44, se establece que puedo poseer esclavos, tanto varones como hembras, siempre que sean adquiridos en naciones vecinas. Un pastor-anciano consultado me asegura que esto es aplicable a los mexicanos y centroamericanos pero no a los norteamericanos ni a los canadienses. ¿Me podría aclarar este punto? ¿Por qué no puedo poseer estadounidenses ni canadienses?  
3.- Sé que no estoy autorizado a tener contacto con mujer alguna mientras esté en su período de impureza menstrual (Levítico, 5:19-24). El problema que se me plantea es el siguiente: ¿cómo puedo saber si lo están o no? He intentado preguntarlo pero todas las mujeres consultadas me han mandado a comer mierda.  
4.- Tengo un vecino que insiste en trabajar los sábados. En Éxodo 35:2, se establece con precisión que ha de recibir  la pena de muerte. ¿Estoy moralmente obligado a matarlo yo mismo? ¿La Policía Nacional Civil y el Ministerio Público se harán de la vista gorda puesto que lo hago para  mayor gloria de Dios?  
5.- En Levítico 21:20, se establece que uno no puede acercarse al altar de Dios si tiene un defecto en la vista. He de confesar que, por culpa de la presbicia, necesito gafas para leer. ¿Mi agudeza visual tiene que ser de 20/20 ?  ¿Se  puede relajar un poco esta condición sine qua non
6.- La mayoría de mis amigos varones llevan el pelo arreglado  y bien cortado, incluso en la zona de las sienes, a pesar de que esto está  expresamente prohibido en Levítico, 19:27. ¿Qué castigo debo  infligirles?  
7.- Sé, gracias a que así figura en Levítico 11:6-8, que  tocar la piel de un cerdo muerto me convierte en impuro. Aún así, ¿puedo continuar jugando al fútbol si me pongo guantes? (Se lo comento porque en la caja que  envolvía la pelota que compré para mis patojos, decía  "Legítima piel de cerdo".)  
8.- Mi tío Jorge tiene una hortaliza en su granja de San Lucas. El muy canalla  incumple lo que se dice en Levítico 19:19 ya que planta dos cultivos  distintos en el mismo campo, concretamente lechugas y tomates. Además, se pasa el día maldiciendo y blasfemando.

¿Es realmente necesario llevar a cabo el engorroso trámite de  reunir a todos los habitantes del pueblo para  lapidarlo como se indica en Levítico, 24:10-16? ¿No  podríamos sencillamente quemarlo vivo en una reunión familiar  privada  como se hace con la gente que duerme con sus parientes  políticos? (Levítico, 20:14)    

Sé que usted ha estudiado estos asuntos con gran profundidad, así que confío plenamente en su   ayuda. 

Gracias de nuevo por recordarnos que la palabra de Dios es eterna e  inmutable, justa y equitativa. 
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Reflexiones prosadas

Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
al repetir todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca y
no arriesga vestir un color nuevo ni le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien hace de la televisión su fetiche.

Muere lentamente quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes"
a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
las sonrisas de los bostezos, los corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente quien no limpia su cuchitril
cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida
huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee, quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.

Muere lentamente quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en cómodos abonos mensuales,
recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.


Charamila.
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Mi religión

Entré a la iglesia: espiral de humo
que despedía el oloroso incienso,
la mística expresión de las imágenes,
del sacerdote el reposado acento;
los imponentes cánticos sagrados
y de los fieles el ferviente rezo,
lograron despertar mi alma dormida
y conmover mi espíritu un momento.

Luego observé la cúpula gigante,
las naves majestuosas en el centro,
las altas columnatas, las volutas,
archivolutas, calados, arabescos;
los cincelados cálices de oro,
los altares de mármol y azulejos...

Y ante aquel deslumbrante panorama,
dejé, callado y pensativo el templo.

Salí a la calle, multitud de seres
de miserable y repugnante aspecto,
la piedad de los fieles imploraban
con frases y quejidos lastimeros.

Al ver sus vestiduras haraposas,
ojos vítreos y rostros macilentos,
sentí frío en el alma y negras dudas
surgieron al instante en mi cerebro.

¡Cómo!, pensé, tanta miseria en torno
y tanto lujo, tal riqueza adentro...

¿Esta es la religión de Jesucristo,
aquel divino y sin igual Maestro?

Abrí la historia, en sus brillantes páginas
quise a mis dudas encontrar remedio,
mi razón ilustrar, buscar ansioso
la religión, el culto verdadero.

Mas, ¡ah! que al ver las numerosas guerras
producto de fanáticos empeños,
la expulsión de los Moros y Judíos,
la horrible abjuración de Galileo,
el suplicio de Bruno y las matanzas,
la vista con horror quité del libro
y ya no pude seguir leyendo.

¡No!, no es así como hasta Dios se llega,
¡No!, no es así como se gana el cielo.

Leí el Corán, su sensualismo impuro,
su ciega fe, su fatalismo necio,
su peregrinación, su guerra santa,
mi desdén solamente merecieron.

Compadecí al muecin sensual y rudo
y en los Vedas busqué culto más serio;
tampoco allí pudo saciar sus ansias
mi corazón de la verdad sediento.

¿Qué culto es ese que al Brahman adora
y al Sudra trata como esclavo abyecto?

De Vishnú las victorias celebradas
por dulces Bardos en hermosos versos,
de Zaquiamuni la moral sublime
y de Manu los regios preceptos
si pueden alargar la fantasía no inspiran religioso sentimientos.

Vi el Zend-Avesta, su moral augusta
consuelos dulces infiltró en mi pecho;
pero ni Ormuz me aprecio adorable,
ni en Ariman hallar puede consuelo
y así las horas sin cesar pasaban,
así volaba sin cesar el tiempo;
siempre la duda en mi interior, sombría,
siempre en mis labios el desdén eterno,
pues ni la ciencia del sapiente Focio,
ni las reformas del audaz Lutero,
ni las doctrinas de Valccio y Zwinglio
lograron despertar mis sentimiento.

¿Cómo se adora a Dios?, me preguntaba,
y hallaba la respuesta en el silencio.

Estudié, medité, pero una noche
al pórtico llegué de un nuevo templo,
erigido a la Gloria del Grandioso
Artífice Creador del Universo.

Dos hermosas columnas se elevaban
por encima del mosaico pavimento,
y sobre las paredes encendidas
como rico dosel se alzaba el cielo;
la luna hacia la izquierda iba surgiendo,
y entre las nubes de nácar se entreveía
de mil estrellas el fulgor misterio.

Tres estatuas de pié simbolizaban
la fuerza, la belleza y el talento
y en medio del salón, se alzaba humilde
un reducido Altar de pobre aspecto;
sobre el Altar un libro y sobre el libro
un Compás y una Escuadra sobrepuestos;
en nutridas hileras apilados
a un lado y otro multitud de obreros,
que hermanos se llamaban en el nombre
del Supremo Hacedor del universo.

Y lo que más impresionó mi alma
fue ver al blanco, al mongol y al negro
juntos allí sin distinción alguna,
sin más blasón que el de sus propios méritos.

¿A quién se adora aquí?, pregunté ansioso
y una voz respondióme de allá dentro,
"Aquí se adora la Virtud. El vicio,
proscrito está de nuestro augusto templo".

"Aquí se enseña al ignorante humilde
y al ambicioso se le humilla presto".

"Aquí a los pobres se socorre al punto,
aquí a los tristes se les da consuelo
y espadas mil a defender se aprestan,
la Razón, la Justicia, el Derecho".

"La religión aquí no es fuerte valla,
la política aquí no es duro freno;
vamos a Dios por la Razón augusta
y hacia la Libertad con el ejemplo".

Calló la voz. Un resplandor sublime
las sombras disipó de mi cerebro,
y di gracias a Dios, que al fin hallaba
La Religión: El Culto Verdadero. 

Jorge Fuentes Aqueche
   

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