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sábado, junio 23, 2007

En busca de la inmortalidad
Numerosos experimentos están tratando de hallar una terapia que acabe con la vejez y alargue la vida humana


PABLO JAUREGUI

Prolongar la vida

Dijo Unamuno que todos los seres humanos sentimos un "ansia de no morir", un "hambre de inmortalidad", un "anhelo de eternidad". Las religiones siempre han intentado aliviar esta inquietud, ofreciendo a sus fieles la posibilidad de derrotar a la muerte, de renacer en otro mundo, de poder descansar eternamente en algún paraíso donde no exista el dolor, la miseria y la angustia.
Pero en el mundo actual, desde una perspectiva mucho menos metafísica, cada vez más científicos están intentando descubrir algo que nos permita disfrutar de una inmortalidad terrenal: una prolongación indefinida de la vida humana. El objetivo de estos ambiciosos investigadores es nada más y nada menos que encontrar alguna manera de impedir ese inevitable deterioro progresivo al que todos estamos condenados: el envejecimiento.
Aunque a primera vista el proyecto parezca totalmente quijotesco, en San Francisco ya se ha creado Geron Corp., la primera compañía biotecnológica dedicada exclusivamente al desarrollo de terapias que puedan acabar con la vejez y consigan prolongar indefinidamente la vida humana.
Gracias al apoyo financiero de Miller Quarles, un excéntrico multimillonario tejano de 81 años de edad que no tiene ninguna gana de dejar este mundo, los investigadores de Geron ya han conseguido algunos avances importantes en la lucha contra las arrugas, las canas, la pérdida de memoria, la debilidad corporal y todos los demás síntomas que suelen padecer las personas de la "Tercera Edad". Quarles incluso ha ofrecido una recompensa de 100.000 dólares a la primera persona que descubra alguna forma definitiva de "curar" la vejez.
Aunque ningún investigador serio se atrevería a hablar de algo tan descabellado como la "inmortalidad", muchos sí creen que en el futuro será posible ralentizar el proceso del envejecimiento, y por lo tanto prolongar considerablemente la vida de los seres humanos. Las mayores esperanzas provienen del campo de la genética, ya que muchos científicos consideran que las claves de la vejez se encuentran en el ADN.
Hace tres meses, el investigador Gerard Schellenberg y sus colegas de la Universidad de Washington anunciaron en Science el descubrimiento de un gen que parece estar relacionado de una forma muy significativa con el proceso del envejecimiento.
Al estudiar el síndrome de Werner, un trastorno que provoca una vejez prematura en sus víctimas (la mayoría de ellas suele morir antes de cumplir los 50 años), los científicos descubrieron que esta enfermedad se debe al defecto de un gen que regula la producción de una enzima conocida como la helicasa.
Schellenberg y sus colegas creen que una de las funciones de la helicasa es reparar mutaciones en genes y cromosomas. Sin este mecanismo de reparación, las células de una persona no son capaces de corregir los errores que ocurren en su material genético y se deterioran con mucha más facilidad.
En opinión de estos científicos, las personas que padecen el síndrome de Werner no tienen suficiente helicasa, y por este motivo sus organismos envejecen de una forma prematura.
Por lo tanto, si la función de la helicasa es realizar reparaciones fundamentales en las celulas y evitar su deterioro, existe la posibilidad de que un aumento de esta enzima pueda retrasar el envejecimiento y prolongar la vida de los seres humanos.
Dentro de poco, el equipo de Schellenberg comenzará a realizar experimentos genéticos con ratones para intentar alargar la vida de estos animales aumentando el nivel normal de helicasa. Si estos experimentos llegasen a tener éxito, se podría repetir el mismo procedimiento con seres humanos.
Sin embargo, a muchos científicos no les convence esta estrategia. Para empezar, algunos estudios han demostrado que en el caso de algunos organismos, como por ejemplo las bacterias, un aumento de helicasa puede provocar una muerte inmediata.
Por otra parte, lo más probable es que, en todo caso, el gen que regula la producción de la helicasa sea sólo uno de los muchos que están relacionados con el proceso del envejecimiento.
De hecho, ya se han aislado otros genes que aparentemente provocan el deterioro gradual de la piel, y que debilitan la eficacia del sistema inmunológico.
Por lo tanto, para frenar el proceso del envejecimiento sería necesario tener en cuenta la actividad de todo un conjunto de genes, no de uno solo.
Otros científicos, sin embargo, creen que la batalla contra el envejecimiento podría ganarse de una forma totalmente distinta. Hace ya varias décadas, una serie de experimentos demostró que una reducción drástica de calorías en la dieta de las ratas y los ratones permitía a estos animales vivir entre un 30 y un 40% más de lo normal.
Muchos investigadores creen que una de las causas fundamentales del envejecimiento es el deterioro progresivo que provoca la combustión de energía en las células de un organismo. Por lo tanto, existe la posibilidad de que una reducción masiva de calorías nos permita vivir más de 150 años.
En estos momentos, un equipo de investigadores encabezado por el norteamericano George Roth está intentando verificar esta hipótesis en el National Institute on Aging, de Maryland, con un grupo de 200 monos que están comiendo muchísimo menos de lo normal. Dado que estos animales suelen vivir entre 30 y 40 años, y que el experimento comenzó a realizarse hace sólo 9, todavía será necesario esperar mucho tiempo hasta que se pueda verificar si la reducción de calorías es capaz de prolongar la vida de un primate.

Gráficos




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