PROMO66 LICEO GUATEMALA

lunes, septiembre 10, 2007

¿Tiene Ud. el Corazón de su Hijo?

Una buena reflexion desde Toronto,

les adjunto otra reflexion, espero sea de edificación
saludos

Ramon Baldizon
VERBO CHRISTIAN MINISTRIES
http://www.verbo.ca
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¿Tiene Ud. el Corazón de su Hijo?

...su oportunidad para cambiar una nación tendrá más posibilidad
a través de sus hijos y sus nietos, que por medio de su propia vida.

La crisis más grave en los Estados Unidos hoy en día es la misma que a nivel mundial: “La separación entre generaciones o disociación familiar.” No puedo pensar en un sólo problema no esté afectando a esta nación, que en alguna forma, no tenga que ver con el problema que estamos tratando, ya sea pobreza, drogas, divorcio, secuestro, crimen, o injusticia social. Todo ello es el resultado del rompimiento de las generaciones. En el libro de Malaquías 4:4-6 dice así:
“Acuérdense de obedecer las leyes que di a todo Israel por medio de Moisés mi siervo en el monte de Horeb. Miren, enviaré a ustedes otro profeta como Elías antes de la venida del grandioso y terrible día del juicio de Dios. Su predicación hará que los padres y los hijos se reconcilien, sean de una misma mente y un mismo corazón, porque sabrán que si no se arrepienten, vendré y destruiré completamente su tierra.” (En otras versiones por destrucción se usa la palabra maldición).

Esta es una escritura impresionante pues Dios había estado silencioso por más de 400 años y una de las últimas palabras que aquí menciona es que destruirá la tierra o maldecirá la tierra. ¿Cuál es la causa de esa maldición? La separación de las generaciones; el hecho de que los padres y las madres se han separados de los hijos.

Si queremos “volver el corazón de los hijos hacia los padres”, los padres deben de ir primero, porque como hombres tenemos la responsabilidad primaria delante de Dios. Ultimadamente, las crisis de las naciones son las crisis de los hombres porque no hemos tomado nuestro lugar ni la responsabilidad que nos corresponde. ¿Por qué los padres son primero? Porque somos el ejemplo de los hijos. Si yo quiero que mis hijos me den su corazón yo les tengo que dar el mío primero. Si quiere tener hijos amorosos y piadosos muéstrales primero cómo se hace. En 25 años que tengo de experiencia de aconsejar familias, nunca he visto un niño rebelde cuando el corazón del padre ha estado realmente comprometido con él.
La única labor que será perdurable es la que transmitamos a nuestros hijos. Padres, no estamos laborando para nosotros mismos, tal vez lo hicimos cuando tuvimos 20 años pero ahora que tenemos una familia, lo hacemos con el propósito de dejar herencia a nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.
Salomón, el hombre más sabio que ha existido lo expresó de esta manera: “Y esto es lo repugnante: que tenga yo que dejar a otros el fruto de mi ardua labor. Y ¿quién podrá decir si mi hijo va a ser sabio o necio? Pero todo lo que tengo irá a sus manos; ¡qué desalentador! Desesperado, abandoné entonces el trabajo arduo, como respuesta a mi búsqueda de satisfacción. Pues aunque me pasara la vida en busca de sabiduría, conocimientos y habilidad, tendría que dejárselo todo a quien no se ha esforzado ni un día de su vida; éste hereda gratuitamente todos mis esfuerzos. Esto no sólo es necio sino injusto. Así pues, ¿qué obtiene el hombre de toda su ardua labor? Días llenos de tristeza y dolor, y noches inquietas y amargas. Todo es absolutamente ridículo.” Eclesiastés 2:18-23
Aquí vemos al gran sabio Salomón odiando la vida. El tenía todos los privilegios que una persona pudiera desear, sin embargo, su expresión era que “todo era ridículo y sin propósito.” ¿Por qué? Porque él no había capturado el corazón de sus hijos, ¿TIENE USTED EL CORAZON DE LOS SUYOS?.....

En el salmo 90 Moisés le clama a Dios y le pide que revele el significado de su trabajo a sus hijos:
“Enséñanos a contar nuestros, de tal manera que traigamos al corazón sabiduría. Sea manifestado tu obra a tus siervos y tu esplendor sobre sus hijos. Se sobre nosotros la gracia de Jehová nuestro Dios. La obra de nuestras manos confirma entre nosotros; sí, confirma la obra de nuestras manos.”

¿Cuánto de la naturaleza de su trabajo entienden sus hijos? Si su hijo piensa que el propósito por el cual usted trabaja es para obtener un carro, una casa, comida, etc., usted todavía no tiene capturado el corazón de su hijo. La Biblia dice que los hijos son como “flechas lanzadas al horizonte”, pero si usted lanza una flecha sin dirección, no llegará a ningún lugar definido. Su oportunidad para cambiar una nación tendrá más posibilidades a través de sus hijos y sus nietos, que por medio de su propia vida. Nuestra visión debe llegar mucho más allá de nuestra metas personales. Nuestra visión debe ser expandida para que alcance a nuestros hijos y nietos.

Cuando las familias se mantienen intactas, unidas generacionalmente, traen bendición a las naciones. Si queremos cambiar la nación de los Estados Unidos, o cualquier otra nación, necesitamos traer de nuevo los corazones de los padres hacia los hijos y de los hijos hacia los padres. El problema hay que atacarlo en lo más fundamental y es atraer de nuevo a manejar los bienes de la familia, para que aprendan a heredar la tierra. “En lugar de los padres estarán los hijos, y los harán príncipes de la tierra.” Salmo 45:16 Debemos esforzarnos a crear unidades familiares (dinastías) que a través de las generaciones ejerzan una influencia positiva para las naciones.

Quiero compartir cuatro puntos, que, con mi esposa, decidimos aplicar en la educación de nuestros hijos:

Punto 1: Como padres, nos propusimos que nadie iba a apartar a nuestros hijos de nosotros. Cuando sospechamos que alguien es una amenaza para alguno de ellos, nos interponemos, puesto que nos hemos propuesto protegerlos. Dios nos ha delegado la responsabilidad de educar a nuestros hijos de acuerdo a su Palabra.

Punto 2: Nos propusimos ser sus amigos. Cuando llegaron a la edad de la adolescencia, los llamamos y les dijimos: “queremos que sepan que están entrando a su adolescencia y van a enfrentarse a lo que se llama presión de grupo, pero también quiero que sepan que nosotros somos su verdadero grupo.” ¿Cuántos de ustedes han visto a padres entregar la vida de sus hijos en manos de irresponsables, que vienen a destruir su labor?

Punto 3: Nos propusimos edificar a nuestros hijos. Nuestros hijos deben ser edificados en los valores absolutos, ético-morales de la Palabra de Dios para cuando sean grandes la justicia, la integridad, la honestidad y la rectitud no se aparten de ellos, porque “de más estima es el buen nombre, que las muchas riquezas, y el buen testimonio más que la plata y el oro.” Proverbio 22:1

Punto 4: Nos propusimos entrenar a nuestros hijos, a amar y abrazar la disciplina. Nadie va a lograr nada en la vida, que no requiera “disciplina” porque si los consentimos, la vida los va a aplastar.

Para finalizar, quiero contarles resumidamente la historia de mi propia vida:
“Yo uso un anillo hecho de una moneda grande, la cual le perteneció a mi abuelo. Hace 75 años el hombre que tenía esta moneda, abandonó a su familia, y por esto mi abuelo tuvo que dejar la escuela para poder ayudar a su mamá y hermanas. Esta situación lo llevó a amargarse. Y esta amargura fue transmitida a mi padre, quien nunca le dio su vida a Cristo hasta que tuvo 78 años, esto antes de morir. Mi padre me contó la historia de la moneda, diciéndome que cuando muriera me la iba a heredar, pero yo le dije que no, que me la diera en ese momento porque la quería convertir en un anillo. Tomé la moneda de mi bisabuelo poniéndola en mis manos, diciéndole a los poderes de las tinieblas que habían mantenido esa maldición sobre mi familia por tanto tiempo, que de ahora en adelante quedaba anulada, porque en lo por venir; no habría nadie que abandonara a su familia, ni ningún niño forzado a trabajar, ni niños amargados, porque yo me propuse tomar la responsabilidad para cambiar el futuro de mi familia. Todos los días que me pongo el anillo me recuerdo de aquel hombre y de la maldición que ya no existe, y que ahora estamos edificando otro tipo de familia. Quiero llegar a tener la oportunidad de ver a mis nietos usando este anillo contando la historia del hombre que un día decidió tomar su responsabilidad y cambiar el rumbo de su familia, transformando la maldición en bendición.” (Por: Dennis Peacocke)

“Estos, pues, son los mandamientos, los estatutos y los juicios que el Señor vuestro Dios me ha mandado que os enseñe, para que los pongáis por obra en la tierra que vais a poseer, para que temas al Señor tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno, tú y tus hijos y tus nietos, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados. Escucha, pues, oh Israel, y cuida de hacerlo, para que te vaya bien y te multipliques en gran manera, en una tierra que mana leche y miel, tal como el Señor, el Dios de tus padres, te ha prometido. Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas. Cuando en el futuro tu hijo te pregunte, diciendo: "¿Qué significan los testimonios y los estatutos y los juicios que el Señor nuestro Dios os ha mandado?", entonces dirás a tu hijo: "Eramos esclavos de Faraón en Egipto, y el Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte. Y el Señor nos mandó que observáramos todos estos estatutos, y que temiéramos siempre al Señor nuestro Dios para nuestro bien y para preservarnos la vida, como hasta hoy. Y habrá justicia para nosotros si nos cuidamos en observar todos estos mandamientos delante del Señor nuestro Dios, tal como El nos ha mandado.” Deuteronomio 6:1-9,20-21,24-25