PROMO66 LICEO GUATEMALA

domingo, julio 30, 2006

CRONICA DE UN COMBATE

Por: Jorge “Charamila” Fuentes Aqueche


Para recordar las calurosas tardes de abril del 63...

Las tardes de abril del año 63 eran calurosas e invitaban al sueño clandestino en el escritorio durante las horas de clase. A las dos de la tarde entraba el rubicundo y colorado Hermano Eloy a dispararse los declinativos, infinitivos, imperativos y toda clase de pluscuantitativos de sujetos, verbos y predicados acompañados de sus respectivos copretéritos y predicativos sacados –más bien excavados- del libro de lenguaje, aquél infumable mamotreto producto de la mefistotélica mente de un tal M. Aguayo, libro engendro del averno de pasta cafezona que tenía un dibujo de un niño diligente recibiendo su lección de Idioma Español y una palma real en la contratapa. El sopor subía a su máximo y el que no cabeceaba era marciano. Estábamos en segundo curso.

Después del primer recreo, sudorosos y empolvados regresábamos al aula para la clase de ciencias naturales. El libro de texto era de hojas mimeografiadas, adquirido de alguien conocido que iba en curso superior o heredado de un hermano o de un primo u otro pariente dentro de los grados de ley: “Ciencias Naturales, 2o. Curso por Héctor Nuila”. El Hermano Angel Vergara, espigado y eléctrico, quien impartía ese curso, entraba hecho una tromba, subía a la cátedra y empezaba la clase. Ese día objeto de evocación, el ambiente olía a pólvora…

¡Combate! – anunció en seco y sin que se le moviera un solo músculo de su huesuda y colorada face.

Los huevones nos alegrábamos cada vez que se anunciaba batalla campal porque en los combates salíamos del ring rapidito y eso nos daba derecho a sentarnos y ser observadores, ajenos a ese stress derivado del nutrido preguntar-contestar. Los ubicados en los cuartiles medios de la campana de Gauss del aprovechamiento del aprendizaje se lamentaban de lo sorpresivo del anuncio y los shecudos –nerds que les dicen ahora- se relamían del puro gusto porque a) sabrían responder a cualquier pregunta por rebuscada que fuera y b) tendrían la oportunidad de vengarse de nosotros los huevones que siempre jugábamos mejor que ellos al fut o al basquet.

Tirios y troyanos, pues, se alinearon con desgano y muy lentamente, frente a frente en cada uno de los espacios interpupitres laterales del aula. En medio, terreno de nadie, finis terre, territorio neutral deshabitado por humanos pero ocupado por las filas de escritorios cafés de madera, con tapa bisagrada, ninguno igual a otro en sus dimensiones básicas: territorio destinado a servir de botadero de cadáveres que de uno u otro bando irán produciéndose al fragor de la batalla que está a punto de empezar.

A una orden del Mariscal de Campo Vergara, los gladiadores guardan silencio.

¡Ave Angel, morituri salutan tuam!

Uno de los bandos recibe instrucciones de cargar y disparar su primer obús.

—¡Pregunta Guillén!.

La mira Chechesca se enfoca y centra sobre quien será, indudablemente, el primero en caer de nuestro bando: el Pulpo Valdeavellano:

A ver Valdeavellano –dice Checha en su papel de artillero abridor de las hostilidades- decime…

DI-ME – interrumpe el Hermano Angel…

Dime… un ejemplo de vegetal saprofita…

¿¿¿¿¿¿¿¿¿ ………. ????????

El Pulpo de plano no sabe pero se retuerce y entorna los ojos como queriendo recordar la lección correspondiente. Es inútil: no puede salir información de donde no hay información. Me mira y le esquivo la mirada. Mira al Jeringa Contenti y éste se hace el desentendido. Recorre con mirada angustiada toda la fila de su bando pero uno a uno lo eluden. Panea la larga fila de enemigos que tiene enfrente y los encuentra a todos con sonrisita de “te cagaron Pulpo”. Opta por montar escena con cara de “sí lo sé pero no me acuerdo”. Y de veras es convincente: cualquiera diría que sí sabe y que está a punto de evadir el misil guillenesco. Tensión in crescendo… El interrogado inexorablemente se ve acorralado pasado un tiempo prudencial.

¿Sabes o no, Valdeavellano? –pregunta el profesor de seráfico nombre…

Y aguanten al Pulpo:

Sí… pero no me acuerdo Hermano Angel…

Checha sonríe patriarcalmente: tiro certerísimo, atinado y mortal.

El Pulpo ya sabe lo que debe hacer. Se sienta y los huevones lo vijiamos envidiosos. Dejó de sufrir de entradita. Está intacto y descansará a todo lo largo del período.

—¿Alguno de este equipo sabe? –pregunta el Hermano.

Sale al rescate el Chichí Estrada levantando la mano:

A ver Estrada, contesta pues… –dice el Juez Supremo Vergara.

Los-hon-gos-y-los-lí-que-nes –reafirmando con dos ejemplos en vez de uno como fue requerido por el enemigo y resaltando las sílabas como era la costumbre cuando se sabía la respuesta.

Correcto –sentencia Guillén.

Va ahora la contrapregunta, el contraataque. El Chichí fija la mira sobre Checha:

—Guillén, decime…

— DI-ME… [Vergara]

Dime… a cuál familia zoológica pertenece el elefante…

Silencio sepulcral. Checha sólo está dándose su paquetón. Sabe, claro que sabe: suelta el chorro de sapiencia.

Gran reino organizado, reino animal, subreino metazoos, filum cordados, subfilum vertebrados, clase mamalia, subclases amniotos, antóstonos y alantoideos…grupo paquidermo, familia PRO-BO-SCI-DIOS.

Nos deja helados. Nadie habla. ¡Ni quién se atreva! Se oye la respiración de tirios y troyanos en aquel campo de batalla. Tal vez ni es la respuesta correcta pero quién puede objetar tal cubetazo de saber cayendo en el inmenso Sahara de nuestra grandísima ignorancia...

Al Chichí no le queda de otra y encaja el misil:

- Es correcto

Prosigue la batalla:

Alonzo a Gómez.. –ordena el Mariscal Angel.

Estos son tal para cual: dos almas de Dios. Uno es cura y el otro estudia para cura. Entre gitanos no se van a leer las manos… Y así ocurre en efecto. Pregunta. Respuesta correcta. Contrapregunta y contrarrespuesta correcta. Ambos salen incólumnes. Respiran aliviados. Siguen vivos. Se sonríen uno al otro. Cómplices.

La confrontación prosigue. A ratos lenta. A ratos encarnizada. Ya son muchos los cadáveres que pueblan el territorio intertrincheras. Suman un chingo los que están sentados, aburridones, contando los minutos que faltan para el recreo, bostezando, imaginándose ya jugando fut o echándose el cigarrito clandestino en la esquina de la gruta de la Virgen. Ya casi no hay cosas del libro qué preguntar

Súbitamente casi me cago del susto. Yo que había tratado de pasar más desapercibido que una hepatitis en un chino con la esperanza de no preguntar ni ser interrogado y me toca. Dice Vergara:

- Porres a Fuentes.

Porres ni se ríe ni se inmuta. Tiene la ventaja y el pedigreé de sobra: es el abanderado de la clase. Goliat magnánimo frente a David inerme…

- Dime un ejemplo de palanca de segundo género.

[Nótese que no usa la expresión “decime” sino que va directo al castizo “Dime”] Me la sé pero me doy mi paquete. Lo desubico respondiendo:

- Me podés… eh… repetir… este… la pregunta por favor Porres... ‘chas gracias…

Esta estrategia se vale, desarma y exaspera al enemigo. Por otro lado, lo tranquiliza a uno.

Porres arremete medio encabronado:

- Te-pedí-un-ejemplo-de-palanca-de-segundo-género.

Lo sigo desesperando:

- De segundo gradeh… ah sí… ¿Esas son las que tienen el apoyo en el centro?

- (¡¡¡¡¡¡¡¡*$@#&^…!!!!!!!!)

- ¿Las tijeras? – [lo jodí].

- Es correcto. [No lo pude joder]

Nau it is mai turn…Me logro acordar de un párrafo que leí en el libraco y espeto:

- ¿Enemigo mortal de los peces?

- El anzuelo.

- No.

- El veneno.

- No.

Interviene el Estado Mayor.

- ¿De dónde sacaste esa pregunta, Fuentes?

- Este, pues del libro Don Angel.

- Trae acá…

Me dirijo a mi pupitre y saco el texto. Camino hacia el estrado lenta y gravemente. Llevo en mis manos el libro de Nuila, la espada flamígera de San Gabriel. Me hartan con la vista los enemigos. Se solazan los de mi bando con el triunfo que ya se vislumbra. Busco la página y le entrego el libraco al Gran Juez de la Tremenda Corte que lee, recorre la lección y da su veredicto: asienta con la cabeza. Not guilty. Presto ordena:

- Siéntate Porres, contesta Ricica.

- El tabaco…

- No.

- La red.

- No.

- ¿Sabes o no Ricica?

No contesta. Se sienta. He’s history now. Otro morro de oro de la clase que está kapput…

Sentados entre los muertos se ríen conmigo mis grandes cuates: Lalito Lizama, el Peludo Figueroa, Piolín de la Torre y el Sholón Menéndez… Están conmigo y se cagan de la alegría… me aplauden en seco y en silencio.

- Molina [Pepe]. ¿Sabes?

- No. (One more…)

- El silencio y la tensión en el salón se podrían cortar con un cuchillo oxidado…

El Führer Guevara cuenta mentalmente a los escasos sobrevivientes que abren los ojos con angustia y como ya se va llegando la hora del recreo y sólo quedan tenamastes, ve la oportunidad de terminar el combate de una buen vez.

- Fuentes, sigue repreguntando al otro bando…

- Asturias… ¿enemigo mortal de los peces?

- No sé.

Lo siento Pulga pero te me sentás...

- Penados.

- ¿El arpón?

Ya no responde, pregunta.

Cae gasificado.

- Urrutia.

La Gallina muy gallina revolotea, bota plumas, cacaraquea, se retuerce pero… no responde. Cae.

- Javora.

De una vez se tira al foso. RIP.

Sólo me queda uno. De paso es mi cuate pero no tengo piedad con él…

- Sandoval, Adrián.

- Este… pues… [ni idea] De una vez se zafa y cae.

El triunfo es nuestro. Labor omnia vincit… Cedant arma togae…

-Fuentes. lee la respuesta, ordena Vergara.

Alto y claro leo [Yo Espartaco: sabed plebeyos que:]

-“La nutria, enemigo mortal de los peces, se encuentra en lugares selváticos cercanos a los ríos y lagos.” Y les doy la puntilla.

- Página 17, Lección XV: “Los mamíferos Acuáticos del Trópico”.

El timbre marca el final de la matanzinga y salimos al recreo. Los nerds se quedan un rato para buscar su propio libro de texto y verficar la respuesta en la página que resulta contener su Waterloo. A la siguiente hora tendremos inglés con Don Terencio.

Yo salgo al patio escoltado por el Peludo Figueroa y el Sholón Menéndez a quien le bailan los ojos del gusto en su prieta cara. De combate ya estuvo bueno por hoy. Soy un genocida anónimo…


1 Comments:

  • Mi estimado Jorgito:

    felicitaciones por las dos excelente crónicas que te aventaste; la primera: “Las ventajas de tener más de cincuenta” que indudablemente describe situaciones muy actuales y bien pisadas de tu vida personal y la segunda: “Historia de un combate”, que nos trasladó como en una máquina del tiempo a los años de lucha de nuestra juventud.
    Lo que no me trago es que te la hayás fumado de memoria y te reto a repetir sin chivo la clasificación taxonómica del elefante. Más creo que desempolvaste el diario personal secreto que llevabas es ese entonces. Sólo una sugerencia: no abusés de los latinazos para darte el paquete.
    Espero que este tipo de cuentos y narraciones motive a otros muchachos a desempolvar la pluma, la espada y el cerebro para compartir sus experiencias y desnudarnos algo de su propia intimidad.

    Salud-os de la Pulga.

    By Blogger Promo66, at 12:20 a.m.  

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